Delly Carr: una vida dedicada a capturar la emoción del triatlón

"Mis fotos favoritas del triatlón son las que muestran la humanidad del deporte: La alegría de superar el desafío y acabar, la agonía de la derrota, el empuje contra el dolor y el cansancio"

Por Alberto Trillo | Fotografías: Delly Carr


Cada vez que los triatletas saltan del pontón, hay alguien que no para de disparar. En muchos circuitos del mundo, ese hombre es Delly Carr – el mejor fotógrafo deportivo de Australia y sospechoso habitual en la escena del triple esfuerzo.  

Hace casi 30 años abandonó el mundo corporativo para lograr su sueño de convertirse en fotógrafo de deportes. Desde los Juegos Olímpicos –Río 2016 será su séptima cita- a la Copa del Mundo de Fútbol, Delly Carr ha fotografiado todos los grandes eventos deportivos del mundo. 

Hoy comparte con Pontoon sus 28 años dedicados a la fotografía, especialmente su experiencia capturando la acción y la emoción del triatlón en su mayor intensidad.

¿Quién es Delly Carr?

Buena pregunta… Soy muy tímido, así que me resulta difícil hablar de mí mismo. Hablemos del Delly de hoy. Soy un hombre al que le gustan las artes. La música, el cine, el teatro pero, sobre todo, la fotografía. Pienso en fotografía durante la mayor parte del día. Observo y me obsesiono con las luces y las sombras y con la manera en que juegan entre ellas.

También me gusta el deporte. Todos los deportes. Pero mi mundo gira alrededor del triatlón. Ya es parte de mi vida y soy muy afortunado de que sea así.

Tengo 53 años. He fotografiado triatlón desde 1988. Nací y crecí en Australia. Tengo una familia y soy padre de dos niños adolescentes, un perro descarado llamado Snickers y un gato malcriado que se llama Peaches. Como hobby, colecciono máquinas de ‘pinball’ vintage y en mi tiempo libre fotografío la cultura Pop y su alegría.

Has afirmado que tu mundo está "hecho de momentos, momentos fugaces y rápidos que se pierden, pero que existen gracias a las fotografía". ¿Es la fotografía tu forma de relacionarte con el mundo? ¿Qué significa para ti?      

Sí, lo es. Como decía, observo la luz todo el día. Contemplo el movimiento. Veo profundidad en las sombras. La llamada de la luz, el encanto de las sombras... No siempre tengo una cámara a mano, pero capturo cada momento fugaz en mi mente y mi memoria. Y guardo esa imagen para cuando la necesito en fotografía.

¿Cómo te sientes cuando sabes que solo tienes una oportunidad para capturar un momento?

Cuando era joven, me asustaba. La primera vez que fui a unos Juegos Olímpicos, estaba aterrorizado. No podía relajarme ni dormir. Se me llegaron a saltar las lágrimas.

Ahora me acaban de acreditar para fotografiar Rio 2016. Serán mis séptimos Juegos Olímpicos. Estoy encantado ante el reto. Me encanta toda la planificación que tengo que hacer para conseguir la imagen, me encanta organizarme ante un posible cambio o ante la posibilidad de que algo vaya mal. Esa planificación me permite ser un Delly calmado y zen, y espero que esa sensación se traduzca en imágenes memorables. Incluso antes de cada final, cuando el ganador corre hacia la línea de meta, mi mente lo interpreta todo antes que yo, y eso sucede en milisegundos.

Pienso y veo en imágenes.

Mi mundo está hecho de momentos, y los momentos son muchos y rápidos. Todos existen con distintos procesos entre ellos. Están determinados por la visión y la imagen que juzgo como parte de su piel externa. Trato de poner un poco de mi propio ser en esa gran visión y en la constitución física del momento capturado. Pienso y veo en imágenes.

¿Qué te inspira para hacer tus fotos?

Hubo un tiempo en el que hubiese dicho que me inspiraba casi por completo en otros fotógrafos, pero en los últimos años esto ha cambiado. Ahora extraigo pensamientos, energía y creatividad de cualquier forma artística: el teatro, el cine, una canción, el baile, la pintura, la escultura e incluso cosas tan sencillas como un arreglo bonito de flores. Me llega cualquier cosa creativa, disfruto mucho al ver el trabajo de otra gente y el proceso creativo que han seguido para llegar a ese punto. Por supuesto me inspiro también en la fotografía, pero ahora en todos los tipos  y no solo en la de deportes.

Eres especialmente reconocido por tu trabajo en el deporte del triatlón. ¿Qué es lo que lo hace tan especial para ti? 

El triatlón se ha convertido en una parte fundamental de mi vida. Llevo 28 años. Tengo amigos y compañeros de todo el mundo. Muy buenos amigos. He viajado por el mundo entero. He conocido a reyes y reinas, a príncipes y princesas. He sido testigo en la boda de triatletas y soy padrino de sus hijos.

He fotografiado a triatletas que salían del colegio y les he seguido hasta que han ganado una medalla de oro en unos JJ.OO. Momentos así me emocionan, es como fotografiar a mis propios hijos cruzando la meta.

Así que fotografiar triatlón ya es algo personal para mí. Retrato parte de mi propio mundo. He fotografiado a triatletas que salían del colegio y les he seguido hasta que han ganado una medalla de oro en unos JJ.OO. Momentos así me emocionan, es como fotografiar a mis propios hijos cruzando la meta.

¿Cómo influye esta relación con los triatletas en tu trabajo?

Tengo dos familias… la mía propia y la del triatlón. Son parte de mí, comparto sus triunfos y siento su dolor en la derrota. Supongo que puedo acercarme un poco más que el resto de la gente a los triatletas a través de mis imágenes. Confían en mí, y por eso me dejan entrar en su mundo… sea en momentos buenos o en malos.

 ¿Qué es lo que más admiras en ellos?

Nunca se me dio demasiado bien el deporte. Pero si tuviese otra vida, ojalá hubiese sido deportista profesional en cualquier deporte. ¡Supongo que nunca es tarde!

De los deportistas a los que veo y fotografío, me maravilla su físico. Me maravilla su fortaleza mental. También les admiro por ser humanos, por su personalidad y por su honestidad.

De los deportistas a los que veo y fotografío, me maravilla su físico. Me maravilla su fortaleza mental. También les admiro por ser humanos, por su personalidad y por su honestidad. Los deportistas son muy jóvenes, por lo que sus puntos fuertes vendrán con la madurez, la experiencia y la edad. Los deportistas especiales lo entienden todo mucho antes, a una edad en la que aún deberían estar haciendo el tonto como adolescentes. 

¿Qué es lo mejor que el triatlón le ofrece a un fotógrafo?

Todo. Tres deportes en uno. Distintos lugares del mundo. Deportistas profesionales dando todo lo que tienen mental y físicamente. Añade sangre, sudor y lágrimas a esa combinación, y tienes una mezcla fotográfica perfecta. Tengo bastante suerte, ¿eh?

¿Cómo planificas esa "suerte" antes de las carreras?

Lo hago siempre. Tienes que conocer el deporte. Entender la forma en la que fluye, lo que es probable que hagan los deportistas y cómo pueden reaccionar, incluso saber las reglas básicas. Cuanta más afinidad tienes con el deporte, con más facilidad fluye tu mente con la carrera, lo que se traduce en una interpretación física apretando el obturador en el momento exacto.

El 99% del tiempo, estar en el lugar adecuado y en el momento preciso sucede porque conoces el deporte y lo has anticipado.

Saber de deportes me da comodidad para ser parte del juego, me permite reaccionar rápido a los picos de máxima acción y me capacita para anticipar los movimientos clave antes de que sucedan, dándole a mi “ojo fotográfico” tiempo para relajarse y ver nuevas oportunidades. Y el 99% del tiempo, estar en el lugar adecuado y en el momento preciso sucede porque conoces el deporte y lo has anticipado. Eso es lo que distingue a un gran fotógrafo de deportes del resto.

Eso y viajar sin parar, entiendo. Con tanto ajetreo, ¿estás mucho en casa?

Mi calendario de viajes es largo y variado. Tengo muchísimas millas de compañías aéreas. He comido suficiente comida horrible en los aviones, y todas las películas que he visto en los últimos diez años han sido durante un vuelo en la pequeña pantalla de tu asiento del avión. ¡Qué ganas de ver una película en el cine!

Viajar es una tarea laboriosa, no es tan glamurosa como uno se imagina cuando viaja de un sitio a otro. Pero cuando aterrizas, tus maletas ya están en el hotel y tú te encuentras en uno de los sitios más exóticos del mundo y a punto de fotografiar a los mejores deportistas, tu trabajo se convierte en el mejor del mundo.

Como fan, ¿qué esperas de las Series Mundiales en 2015?

Cada año fotografío las series y cada año veo mejores carreras que el año anterior. Así que eso es lo que espero en 2015. Cada temporada el nivel es mayor. Estoy deseoso de ver como Javier, Mola, los Brownlee, Jorgensen y Stimpson llevan la competición a un nivel en el que lo único que puedo hacer es quedarme con la boca abierta. He visto a los mejores, en todas las distancias y, sin embargo, estas máquinas de velocidad modernas han alcanzado un nivel de dolor y velocidad que antes se consideró inalcanzable. 

Además de las Series Mundiales ITU, también eres una referencia en fotografía de carreras de larga distancia. Has definido el Campeonato del Mundo Ironman de Hawaii como “un día fotográfico de sangre, sudor y lágrimas”. ¿Qué lo hace tan especial para un fotógrafo?

Hawaii es especial. El mar azul celeste, el cielo azul, el calor, los campos de lava, la espiritualidad de la isla, y los 2 000 triatletas ofreciendo lo mejor de sí mismos para luchar contra la duración y las condiciones del Ironman.

Estoy deseoso de ver a Javier, a Mola, a los Brownlee, a Jorgensen y Stimpson llevar la competición a un nivel en el que lo único que puedo hacer quedarme con la boca abierta.

 

Series Mundiales, Ironman... ¿Cuáles son los mejores circuitos de triatlón para un fotógrafo?

Cualquiera que sea nuevo, porque significa que nunca he estado allí y que mi ojo fotográfico tiene un nuevo circuito con el que jugar. Es difícil encontrar algo nuevo que capturar en el mismo trazado que he fotografiado durante 15 años seguidos. Por eso me encantan las Series Mundiales ITU. Cada año se caen carreras y se añaden otras nuevas.

¿Y cuáles son las mejores condiciones para hacer una foto fantástica que pueda terminar por convertirse en un icono?

Mis fotos favoritas del triatlón son las que muestran la humanidad del deporte. La alegría de superar el desafío y acabar, la agonía de la derrota, el empuje contra el dolor y el cansancio. Es un elemento muy obvio en mi fotografía. La imagen va más allá de la natación, el ciclismo y la carrera, nos metemos en la espiritualidad y en la mentalidad del triatlón, algo que solo puede captarse con la fotografía fija.

¿Por qué son tan importantes las buenas imágenes para el buen periodismo?

Creo que es importante en ambos sentidos. Creo que una buena fotografía puede brillar aún más si está rodeada de un buen texto. Lo mismo con un buen diseño. Está ya muy usado, pero una foto dice más que mil palabras.

Nuestra inclinación biológica para las imágenes explica en parte por qué el uso de todo lo multimedia se ha vuelto tan omnipresente en internet. Sin embargo, igual que las palabras no se pueden convertir en imágenes, las fotografías no pueden sustituir a las palabras en su habilidad para transmitir información clara y (en general) sin ambigüedades.

También dedicas mucho tiempo a guiar a una nueva generación de fotógrafos deportivos. ¿Qué consideras esencial que aprendan?

El "ojo fotográfico" no se puede enseñar ni aprender. Tiene que salir de dentro desde muy pronto. O lo tienes o no lo tienes. Eso es lo que hace a un fotógrafo extraordinario destacar sobre el resto.

Y lo mismo con la creatividad. No la puedo enseñar. Quizás sí que soy capaz de inspirarles a ser creativos y audaces, pero eso lo hacen ellos mismos mirando mis imágenes e interpretando el proceso a través del cual llegué hasta ellas.  Así que lo que sí que enseño a mis pupilos son cosas sobre la filosofía zen, sobre la capacidad de mantener la calma, las buenas prácticas en los negocios, la educación, la confianza, la profesionalidad, el amor y sobre la importancia de ser la mejor persona que puedes ser.

Estoy convencido de que la mejor fotografía de deporte es la que sale de dentro.

Los trabajos de los que estoy más orgulloso son aquellos en los que he hecho una aportación personal significativa para lograr ese disparo. Así que estoy convencido de que la mejor fotografía de deporte es la que sale de dentro. Es una mezcla de previsión, de visión, de esfuerzo más allá de la norma, una emoción, o una parte de la personalidad del fotógrafo (ya sea divertida, feliz , triste, edificante o deprimente). Cuando esa foto sale, ese fotógrafo destacará entre los demás. Eso es lo que trato de transmitirles.

Afirmas seguir teniendo su primer cheque por un trabajo de fotografía en 1988 enmarcado en su oficina. ¿Cuánto importa el dinero?

Lamentablemente, en este mundo el dinero importa. Como creativo tienes que ganarte la vida para comer, pagar facturas, pagar a tus empleados, el alquiler de la oficina, etc. Así que fotografío lo que mis clientes quieren.

Sin ingresos, dejas de ser creativo y acabarías conduciendo un taxi. La realidad es que los créditos de las fotos y los elogios no te dan de comer ni contentan a tu banco. Pero la mayor parte de las veces soy muy afortunado. Mis clientes quieren que fotografíe los eventos como yo quiera y no según su criterio. Para hacerlo lo más atractivo posible. Para hacerlo sexy. Para hacerlo guay. Cuando me dan ese tipo de directrices, me verás contento en la línea de salida.

¿Qué te queda por hacer?

A medida que pasa el tiempo en una trayectoria de más de 30 años, mi fotografía va subiendo de nivel en cuanto a lo que veo y a cómo lo capturo. Empecé mi carrera pensando que mi fotografía era buena, y en realidad era bastante mala. Solo ahora puedo decir eso cuando doy un vistazo a mis imágenes más antiguas. Soy muy feliz donde estoy en este momento, mi alma se siente plena, pero también siento que en algunos años habré dado unos pasos más en el ascenso al olimpo de la fotografía. Ese es el desafío que tengo por delante: ser mejor fotógrafo de lo que soy ahora.


Después de esta entrevista, Delly vio nuestros artículos de las carreras más emocionantes, tanto masculina como femenina. Él también quiso colaborar con, a su juicio, las mejores fotos de triatlón que ha hecho en su vida.