Laurent Vidal: "Lo menos agradable de mi situación es que no la he elegido yo"

Pontoon entrevista a un personaje único del triatlón mundial. Vidal comparte con nosotros su filosofía sobre el triatlón de élite como proceso artístico que va más allá de las cifras y lo tangible. 

Por Alberto Trillo | Fotos cedidas por Laurent Vidal


Hace un año, el corazón de Laurent Vidal (Francia, 1984), entre impulsos eléctricos descontrolados, jugaba entre las líneas finas del presente y el pasado de su existencia. Dos días más tarde, salía del coma inducido para despertar a una nueva realidad, confusa y distinta. 

Un año después, el pánico de aquel día se ha transformado en calma y aceptación de la situación. Los médicos todavía no han descifrado su enigma batiente y Laurent sigue aún (como se dice en francés) “sin tener derecho” a regresar a la competición. 

El francés (al 51%) de Sète sigue luchando para continuar una vida que le permita seguir al aire libre, disfrutar de la naturaleza y de la vida. Se dedica a su faceta como entrenador. Esos “pequeños detalles que antes no apreciaba” dan sentido a su quehacer cotidiano junto a su pareja, la triatleta neozelandesa Andrea Hewitt. Con ella encara su participación en los próximos Juegos, esta vez como entrenador representando a Nueva Zelanda (su otro 49%).
Mientras tanto, Vidal no pierde la esperanza de volver a experimentar algún día lo que más le gusta: la competición. No piensa en ello, pero la ilusión permanece intacta.

 

Laurent, ¿cómo va tu recuperación? 

Todo va bien, pero por ahora continúo sin autorización para volver a competir. Puedo hacer deporte con normalidad y llevar una vida sana, pero sin competir. Me encuentro bien y llevo una vida normal. Lo que sucedió hace un año, te pasa cuando eres joven, cambia tu forma de ver la vida. Adquiere otro significado. Comienzas a apreciar cosas insignificantes como tomar un café o dar un paseo.

¿Todavía esperas regresar a la competición de alto nivel?

Ya no me hago esta pregunta. Desde hace un año no puedo, no me dejan. Lo acepto y… sí me gustaría, es cierto, pero tampoco tengo ningún lamento con respecto a mi carrera deportiva hasta aquel día. He dado todo lo que he podido y estoy tranquilo. Buscaba la perfección, me levantaba cada mañana porque quería ser el número uno del mundo y hacía todo lo que podía para culminar mi gran obra deportiva. Al menos he podido estar en dos JJ.OO. en los que he dado lo mejor de mí. Aunque sí que es verdad que tenía muchas ganas de estar en Rio. Ahora soy yo el que escribe mi futuro, así es.

 ¿Cómo llevas tu situación en el día a día?

Bueno, la realidad es que  soy un eterno optimista. Es decir,  soy capaz de relativizar las cosas, a pesar de todo.  Tengo una vida normal, puedo hacer bastante deporte y lo único que no puedo hacer es levantarme cada mañana para ser el mejor triatleta del mundo. Aparte de eso, tengo motivaciones nuevas que me estimulan y que me hacen aprender. En realidad, lo menos agradable de todo esto es que realmente no he podido elegirlo. Pero bueno, quiero pensar que si esto se me ha presentado, será por un motivo. En fin, creo en mi destino.

Lo único que no puedo hacer es levantarme cada mañana para ser el mejor triatleta del mundo. Aparte de eso, tengo motivaciones nuevas que me estimulan y que me hacen aprender

Lo que más echo de menos es la competición, es obvio. Nací competitivo y lo que me llevaba a hacer triatlón era la competición. Me gustaba entrenar 30 o 35 horas a la semana para ser lo mejor que pudiera ser. Sin competición no habría hecho deporte a ese nivel, está claro.

Estarás en Rio 2016 como entrenador con Andrea Hewitt. ¿Cómo crees que te sentirás cuando estés allí viendo la carrera masculina?

(Duda por un momento) La carrera masculina de Rio va ser difícil de ver.  Bueno no, ni siquiera va a ser difícil porque yo acepto mi situación. El año pasado fue difícil ver las primeras pruebas cuando pensaba que podría estar ahí, pero, al mismo tiempo, también es verdad que había estado ahí los diez últimos años… Así es la vida, hay que aceptarlo. Estaré en Rio pero como entrenador. Ese será mi rol: ayudar a que Andrea pueda hacer su mejor carrera posible.

¿Cuál es tu momento de mayor orgullo en tu carrera deportiva?

No es un momento en sí, sino el proceso de haber aprendido a ser mejor, a creer que podía ser el mejor del mundo y no poder lamentarme por nada, porque he hecho todo lo mejor que he podido. En mi vida personal, mi mayor orgullo es haber encontrado a Andrea.

Lo que marca la diferencia es la capacidad de los atletas para aprender

¿Cómo te ves en el futuro próximo?

Como entrenador, que es lo que hago, y como  apasionado del triatlón. Ahora tengo Rio en perspectiva y es una gran aventura que me motiva mucho. Sé por qué voy y por qué quiero hacerlo. Creo que mi experiencia como deportista puede ayudar mucho, he aprendido a base de mis errores, he conseguido resultados después de un proceso largo que culminó con mi quinto puesto en los JJ.OO. Ahí veo que tengo algo que aportar, aunque lo que marca la diferencia es la capacidad de los atletas para aprender.

Dices que “entrenar y competir es un arte”. ¿Qué filosofía se esconde detrás de esta afirmación?

Yo creo que, de partida, somos casi todos muy parecidos a nivel fisiológico. Por eso el entrenamiento y la competición son un arte, porque tienen que hacerse con la intuición. En el deporte de alto nivel hay que sentir lo que se hace, hay que tener una sensibilidad especial. Desgraciadamente, hoy en día, con toda la tecnología que tenemos a nuestra disposición, intentamos poner siempre números a cosas que al final son difícilmente tangibles.

Hay que comprenderse a uno mismo, al cuerpo, cuidarse… ir más allá, eso es lo que determina la excelencia

Cuando uno se siente fuerte, es imposible explicarlo con cifras, es algo que va más allá. Es decir, no hay nada racional en llegar a la salida de unos Juegos y creer que vas a ganar y que estás en la mejor forma de tu vida. Eso se consigue con el “feeling”, con el aprendizaje… Es como cuando un artista  pinta un cuadro y sabe que ese cuadro va a transmitir algo aunque no sabría explicar por qué. Hay emociones, sentimientos y actitudes que están ahí en el alto nivel. Hay que comprenderse a uno mismo, al cuerpo, cuidarse… ir más allá, eso es lo que determina la excelencia. 

En ese arte, ¿por qué es importante priorizar el proceso al resultado?
 

Siempre se nos juzga por el resultado, pero la realidad es que el resultado y el rendimiento no vienen del azar, sino que son la consecuencia lógica de lo que hacemos en el día a día.  Si uno se concentra en el resultado, no deja espacio en el día a día al desarrollo del proceso que lleva al resultado.

Cuando se hacen las cosas bien, el resultado llega siempre, aunque para una persona llevará más tiempo que para otra, o tendrá que cambiar más o menos cosas durante el proceso. Como dicen en inglés, hay que permitirse el “todavía no”. Hay que darse tiempo para rendir al máximo y, en ese camino, entender que hay que ser feliz en el día a día para llegar a los resultados.

Pongamos por ejemplo que ese proceso comienza ahora y termina en Rio 2016, ¿qué papel desempeñan las competiciones?

Si quieres llegar en tu máxima forma para ese día, no una semana antes o después, hay que conocerse y entender todos los factores que pueden influir. Por eso, las competiciones sirven para controlar toda esa incertidumbre que rodea al rendimiento, conocer las debilidades y atacarlas. Con toda la presión que rodea unos Juegos, ese día es necesario tener bajo control el máximo número de factores. 

Primero hay que llegar hasta ahí. En el caso de los chicos franceses habrá una competencia terrible para conseguir las tres plazas. ¿Por qué Francia tiene esta densidad de nivel entre los hombres?

Desde hace 15 años, en Francia tenemos el mejor circuito de triatlón fuera de las Series Mundiales. Los jóvenes pueden enfrentarse ahí  a los mejores del mundo y entender cuál es ese nivel. La Federación tiene un gran programa de detección de talentos desde hace muchos años. Además, hemos subido el listón para los demás, dejándolo bastante alto con nuestros resultados en Londres 2012 [David Hauss 4º, Laurent Vidal 5º]. Los triatletas entrenan en un ambiente suyo, propio, para desarrollarse. Por último, las expectativas son muy altas. Pero, por encima de todo esto, son muy fuertes, estamos hablando de 5-6 triatletas que tienen la capacidad de estar entre los 8 mejores cualquier día. Esto no es nada fácil…

¿Y qué pasa con las mujeres, por qué no hay el mismo nivel?

No lo sé, es difícil de explicar. En cualquier caso, ser el 8º mejor del mundo o el 5º no es algo banal, es muy difícil. Hay que entender esto. Hay muchos que tienen el potencial pero tienen que ser capaces de alinear todos los factores para conseguirlo.

¿Puede que afecte la canalización del profesionalismo de los triatletas a través del apoyo del ejército francés?

No, hay muchas chicas en el ejército y no creo que influya. De hecho, creo que Francia es uno de los países en los que los triatletas cuentan con mejor apoyo tanto institucional como de los equipos y de los sponsor. Yo veo lo que pasa en Nueva Zelanda y no tiene nada que ver. Andrea, hasta que no consiguió grandes resultados en Copa del Mundo, tenía que trabajar al mismo tiempo que se entrenaba. Sí, es increíble pero así era. Así que el hecho de que haya una generación excepcional de hombres eclipsa a las mujeres, pero no significa que no haya nada, solo hay que ver lo que hizo Jessica Harisson o Emmie Charayron… es una cuestión de tiempo. Yo confío.

¿Cómo ves el futuro del triatlón? ¿Es sostenible y beneficioso para el triatlón el circuito de las WTS?

Cada atleta es único, no hay dos atletas iguales. Por eso, a día de hoy, hay muy pocos triatletas que puedan aspirar a disputar unas Series Mundiales en las que puedan mantener ese nivel a lo largo del año. Eso no quiere decir que no haya sitio para los demás. Solo hay que ver el ejemplo de la mejor triatleta de todos los tiempos, Emma Snowsill, que corría poco pero ganaba lo que corría.

Cada atleta es único, no hay dos atletas iguales


Es verdad que hay 10 carreras este año pero son 6 las que cuentan. Hay que saber elegir y hacer una buena estrategia. Por ejemplo, Andrea [Hewitt] el año pasado fue tercera en el mundial sin hacer el número máximo de carreras.

Entonces es mejor este formato que el de campeonato del mundo en un día…

Bueno, es verdad que el hecho de que el campeonato del mundo no sea una prueba de un día resta un poco de la magia de este deporte para los triatletas…pero el triatlón ha cogido esta evolución, lo mismo que el Tour de Francia dura 21 días y hay que ser el mejor en ese formato, no hay otro.

El hecho de que el campeonato del mundo no sea una prueba de un día resta un poco de la magia de este deporte

También es verdad que ahora muchos triatletas tienen apoyo a lo largo de todo el año cuando antes solo lo tenían para el día del campeonato del mundo…En cualquier caso, la Gran Final entre la gente que sabe sigue siendo la Gran Final y tiene un valor especial. Pero no tiene sentido criticar a la ITU por poner en marcha un circuito así. La ITU está para eso, para desarrollar el deporte, no para hacer negocio, y eso es lo que está haciendo.

Laurent, muchas gracias por compartir tu visión del triatlón y tu filosofía con Pontoon.

Gracias a vosotros y enhorabuena por la web.