Así será el mundial 2015 de triatlón masculino

LA ESTRATEGIA SERÁ CLAVE PARA HACERSE CON EL TÍTULO DE CAMPEÓN DEL MUNDO DE TRIATLÓN

Por Alberto Trillo | Fotos: © ITU | Janos Schmidt


Diez carreras y más de seis meses de competición en cinco continentes requieren algo más que talento, entrenamiento y motivación. Los favoritos saben que para alzarse con el título es necesario tener una estrategia y capacidad de improvisación. 

Para eso, como en teatro, ante la aparición de cualquier imprevisto, los que mejor se sepan el guion, serán los que mejor improvisen. Como Gómez Noya en Estocolmo en 2013, donde consiguió un resultado que sería decisivo para ganar el mundial en aquel sprint inolvidable de Hyde Park. 

Muchas cosas han cambiado desde aquel día gris en el que Mola se subía con timidez al podio del mundial. 2015 ha empezado de una forma muy distinta: con los Tres Magníficos en su versión mediocre o ausente y Murray, Mola y compañía sin complejos y en forma. 


Lucha de estilos

Con este panorama, se perfila una disputa al viejo estilo de nadadores contra corredores, aunque en una versión más evolucionada que puede ofrecer T2 masivas que resulten explosivas.  

Por delante, los Brownlee junto a sus escuderos, Varga y Blummenfelt, querrán dar ritmo con su estilo agresivo. La recuperación de Alistair será determinante. Su hermano respira confianza mientras él ejerce su mando moral en carrera y la combinación de sus fuerzas multiplica su poderío. Cuando ambos están en forma, la sorpresa se arrincona avergonzada ante su humillación. Está por ver si Alistair será capaz de luchar por su tercer título de campeón del mundo o si se dedicará a deleitarnos puntualmente con nuevos trucos de su chistera de genio

Dentro del grupo de los nadadores, la constancia y regularidad de Gómez Noya son difícilmente igualables. Querrá subirse por noveno año consecutivo al podio del mundial y romper el record de victorias con su quinto cetro mundial. Como al resto del grupo, tampoco le interesará que Mola y compañía viajen con él en bici.

Sin ese desgaste extra, ¿puede Mola estar un punto por encima de los demás como en Abu Dhabi?

Aunque lo lógico sería que las deficiencias de los peores nadadores afloren a medida que avance la temporada, no sería de extrañar que las diferencias en el agua se reduzcan como sucedió en Abu Dhabi.

Eso acercaría a los galgos, cada vez más maduros y decididos. Si nos fijamos en los parciales a pie del año pasado, Mola fue el mejor corredor (casi siempre), pero en varias ocasiones, lo hizo desde atrás. Sin ese desgaste extra, ¿puede estar un punto por encima de los demás como en Abu Dhabi?

Por último, los buenos ciclistas no tendrán muchas oportunidades esta año. Tan solo Auckland y Estocolmo presentan un trazado en distancia olímpica que pueda condicionar seriamente la carrera a pie. A estas dos pruebas podríamos, quizás, unir de otro modo la de Yokohama. La cita japonesa es un laberinto de frenazos y aceleraciones, que puede provocar un desgaste considerable a más de uno al bajarse a correr. 

Aunque el calendario reparte estilos prácticamente al gusto de todos, sí que deja un cierto regusto de predominio de circuitos más bien planos. También se echa falta en falta algún rara avis como Kitzbühel en su versión de 2013.

Calendario y distancias

La oposición entre las distancias también condicionará la estrategia de la temporada. Si, por ejemplo, Mola fuese capaz de dominar la distancia sprint, que estará caracterizada por triatlones muy similares a los de Abu Dhabi (Londres, Hamburgo y Edmonton), podría ponerse el mundial a tiro. 

Aun así, nadie duda de que no se puede ser campeón del mundo sin tener un gran rendimiento en distancia olímpica. Por lo tanto, no parece muy inteligente perderse el arranque en Oceanía y reducir las posibilidades de descarte de resultados. De ahí hasta Londres, a finales de mayo, el sube y baja a Ciudad del Cabo y Yokohama puede marear a más de uno si se hacen todas estas pruebas. No será fácil gestionar la forma entre tanto viaje, cambio horario y competición. 

No será fácil gestionar la forma entre tanto viaje, cambio horario y competición

Sin embargo, después del clásico de Hyde Park, viene un mes y medio de parón en el que se podrá recuperar y volver a cargar las pilas para afrontar la segunda parte de la temporada, con menos competiciones y viajes más fáciles desde la base europea. O incluso, si los resultados previos lo permiten, se podría descartar Hamburgo, a mediados de julio, para tener casi tres meses desde Londres hasta Estocolmo para preparar así a conciencia el final de temporada. 

Edmonton y la final de Chicago, que se sumará a los cinco mejores resultados a lo largo del año, cierran la temporada en septiembre.

En definitiva, quien no haya hecho buenos resultados a finales de abril, se enfrentará a un muro muy alto y difícil de superar. Y quien los haya conseguido tampoco tendrá nada garantizado, siempre con la gran final como elemento decisivo. La emoción queda asegurada hasta el final.


Si te ha gustado este artículo, ¡ gracias por compartirlo con otros aficionados al triple esfuerzo!