David Hauss: “Pensé varias veces en dejar el triatlón”

El francés comparte con Pontoon su vuelta a la élite tras una deriva deportiva que comenzó con la frustración de ser cuarto en los JJ.OO. de Londres y que pudo haber terminado su carrera

Por Alberto Trillo | Fotos: David Hauss | Adolf Boluda | Catarina Axelsson | ITU


“Había hecho una carrera perfecta, no me podía lamentar por nada. Pero aun así…fui cuarto e incluso hoy cuando pienso en aquel día lo veo de una forma atravesada. Al fin y al cabo fui cuarto y seré cuarto toda mi vida, es decir, el primero que no ha llevado una medalla,” reconoce David Hauss con amargura para Pontoon casi tres años después de la cita olímpica de Londres con el triatlón.

Había corrido los 10km en 29’53” para saborear con el único chocolate amargo que existe: el de la cuarta plaza. La misma a la que se resignaron otras leyendas de este deporte como Greg Bennett o Javier Gómez Noya. “El objetivo era la medalla, la medalla,” repite David en bucle.

Había corrido los 10km en 29’53” para saborear el único chocolate amargo que existe: el de la cuarta plaza

Hasta llegar al pontón de salida londinense, David había puesto todo su empeño y dedicación para lograr una preparación que fue “ideal, paso a paso y sin lesiones” y que tenía un objetivo muy claro: “la medalla”. Era consciente que para batir a los Brownlee o a Gómez Noya habría que esperar algún contratiempo por su parte. Finalmente, una carrera impredecible vio como los tres magníficos llevaron el triatlón a un nuevo nivel. Ni siquiera el penalti a Jonathan fue el “paso en falso” necesario para abrir las puertas del pódium.

Empecé a sentir que me faltaba la motivación. Me levantaba por la mañana y no comprendía por qué tenía que ir a entrenar

Sin embargo, David había subido a lo más alto que pudo. Muy alto. De ahí, sin saberlo, saltaba al vacío de la insatisfacción y caía en el abismo oscuro de la falta de motivación. “Empecé a sentir que me faltaba la motivación. Me levantaba por la mañana y no comprendía por qué tenía que ir a entrenar.”

Sin horizonte

Enseguida entendió que su cuerpo necesitaba reposo. Tomó un poco de aire y dio carpetazo a la temporada. Contrajo matrimonio con Melanie Annaheim, también triatleta de élite, e intentó disfrutar de ese momento.

En una carrera de 10km en La Reunión, se desmayó en el km 9. Se quedó totalmente inconsciente

Volvió a los entrenamientos en la pretemporada de 2013. En una carrera de 10km en La Reunión, se desmayó en el km 9. Se quedó totalmente inconsciente. “Me tomé esto como una señal de mi cuerpo para decirme que tenía que descansar y tomarme tiempo para mí mismo”. El francés decidió que haría un año casi sabático en 2013, una decisión similar a la que había tomado otro compatriota suyo, Olivier Marceau, después de Sydney 2000, y que le daría sus frutos en el siguiente ciclo olímpico.

Para terminar 2013, David hace el trail de la “Grande Traversée” de 70km que termina segundo y contento, pero lesionado en los aductores. Continuó entrenándose mientras le restaba importancia a la lesión “porque creía que se pasaría”.

La cabeza seguía sin funcionar, hambrienta de estímulo.  “Decidí enrolarme en el grupo de Joel Filiol porque ya no era capaz de entrenarme yo solo.” Se unió a un grupo de nivel, con un entrenador a su disposición pero no tardó en darse cuenta de que se había convertido en “una máquina”. Salía a entrenar todos los días con Mario Mola o Joao Silva sin hacerse demasiadas preguntas sobre sus ganas. Solo entrenaba. Era su trabajo y punto. “Pensé que cuanto más me encerrase, más fuerte sería”.

El triatlón no se trata solamente de un trabajo cualquiera. Hay que tener un proyecto ambicioso, si no, esto no funciona

David había buscado la motivación en el grupo, pero solo encontró la inercia de una rutina conjunta que le obligaba físicamente, pero que no era suficiente para guiar su voluntad y encender su deseo deportivo. El triatlón “no se trata solamente de un trabajo cualquiera. Hay que tener un proyecto ambicioso, si no, esto no funciona”.

Llegó cansado a las primeras competiciones. Y lesionado. Sus aductores no se habían recuperado. Se retiró en la WTS de Auckland. Volvió a Francia y, aconsejado por un especialista, decidió operarse. Y poner un punto y aparte.

“Decidí dejar el grupo de Filiol. Su preparación en grupo no era adecuada para mí. Necesitaba sentirme dueño de mi entrenamiento y hacer algo más individualizado como había hecho hasta Londres. Tenía que empezar a escuchar a mi cuerpo”. A estas alturas, Melanie se quedó embarazada, otro motivo más que dificultaba compaginar su vida con el entrenamiento en grupo.

Cambio de filosofía

Se operó en Saint-Raphaël (Francia) e hizo su rehabilitación en Suiza durante todo el verano. Ahí, David por fin se dio cuenta de que tenía que “cambiar la filosofía” y ver el triatlón como una “fuente de satisfacción pero libre de presión” y rodeado solo de su gente, que está para “ayudarte y no para presionarte”. Se trataba de “sentir que vives en un entorno que no te ahoga de triatlón”. “Me di cuenta de que tenía que salir a entrenar para disfrutar y no por obligación.”

David por fin se dio cuenta de que tenía que “cambiar la filosofía” y ver el triatlón como una “fuente de satisfacción pero libre de presión”

En este tiempo “he podido construir cosas que han equilibrado mi vida, para volver a empezar desde una posición mejor.” Entre ellas, la otra experiencia que ha supuesto un punto de inflexión: la paternidad. “Las prioridades cambian. El entrenamiento deja de ser lo más importante y, sin embargo, (la paternidad) te da una fuerza y un sentido suplementarios”.

“En definitiva, he logrado un equilibrio con mi mujer y mi bebé que es lo que me empuja a continuar hasta Rio”.

Camino a Rio

Gracias a ello, enseguida recuperó su nivel  para realizar buenos resultados a final de 2014, como el subcampeonato de Francia y unas buenas copas del mundo, que le permitieron puntuar para volver a situarse en el ranking.

Con la experiencia y la edad, se puede ser muy competitivo con poco entrenamiento. Me conozco muy bien

Esta pretemporada no entrenó “demasiado”.  David ha aprendido que el cuerpo, “tiene una memoria increíble. Con la experiencia y la edad, se puede ser muy competitivo con poco entrenamiento. Me conozco muy bien”. Así se plantó en Mooloolaba para lograr su segunda victoria en Copa del Mundo y decir al mundo del triatlón que estaba de vuelta.

David, que puede considerarse como uno de esos triatletas como Whitfield, Robertson o Raña que saben rendir el día-D en la hora-H, deja atrás momentos de dudas y llenos de interrogantes: “esa ha sido mi historia de estos dos últimos años. Es verdad que pensé varias veces en dejar el triatlón, pero al final me dije que, o intentaba continuar con todos los medios, que sé que los tengo, y que puedo hacerlo mejor que en Londres 2012, o lo dejaba porque ya no tengo la motivación”.

Seguramente será mi última aparición en una carrera ITU, mi único objetivo es lograr una medalla

El camino a Rio pasa ahora por despuntar – a falta de que salgan los criterios definitivos – en el test event de Rio o en la gran final de Chicago en 2015 para poder afrontar el año olímpico con tranquilidad. El olimpo del deporte espera la revancha de uno de los triatletas con más talento de la última década. “Seguramente será mi última aparición en una carrera ITU, mi único objetivo es lograr una medalla”.