Los González se miran en el espejo de los Brownlee

Los hermanos malagueños Ignacio y Alberto González apuntan a la élite del triatlón mundial de la mano de su padre y entrenador. Ignacio, el mayor, buscará el oro en el campeonato del mundo junior en Chicago que lograron en su día algunos como Alistair Brownlee o Mario Mola.

Por Alberto Trillo | Fotos y video: Andrés Carnevali


 “Ya hay que apostar, tenemos un buen nivel y se dan unos requisitos idóneos para intentarlo,” dice Ignacio, padre y entrenador. A su izquierda, en el sofá, se sientan sus dos hijos; Ignacio (1996), el mayor, y Alberto (1998) son las grandes promesas del potente triatlón español masculino. La vitrina de trofeos también asiste a la entrevista con timidez en su casa de Málaga.

Siempre bajo la batuta de su padre, este año han dado un nuevo salto de nivel. Han dominado sus categorías cadete y junior a nivel nacional y no tienen ningún complejo para vencer triatlones absolutos en Andalucía. Ignacio y Alberto llevan “una progresión bastante buena, que se ha confirmado con el subcampeonato de Europa de Ignacio este año,” afirma su padre, “aunque todavía queda el salto más alto que es llegar a las series mundiales”, añade.

Triatletas en formación

Por ahora, es el momento de sentar las bases que les permitan llegar a la élite mundial. De eso se encarga su padre, que fue atleta, también hizo triatlón y es profesor de Educación Física. Ignacio es el responsable de gestionar el talento y la evolución deportiva de los hermanos. “Yo me doy cuenta de que ellos tienen un nivel para llegar arriba”, reconoce consciente de lo que tiene entre manos.

Lo único de lo que no se ocupa es de la natación. De hecho “falta un poco de relación directa con el entrenador de natación”, pero confía en lo que él va haciendo. Alberto ha marcado este año 16’57” en los 1.500m libres en piscina de 50 metros, una marca de nivel élite en triatlón. A su hermano mayor no le gusta mucho la competición en piscina, aunque acredita 4’32” en 400m libres. “La natación les da una gran capacidad aeróbica”, comenta su padre.

Estos tiempos son fruto de una trayectoria deportiva desde los ocho años, según cuentan. “Empezamos nadando y después probamos el campo a través, al principio sin entrenar, hasta que nos metimos en la escuela de atletismo de Nerja”, explica Ignacio. La natación sigue marcando la pauta, aunque la pasión familiar por el campo a través trasciende sus palabras. “El cross les da una gran condición física y resistencia aeróbica, pero sobre todo una gran capacidad de esfuerzo y de lucha que después pueden trasladar al triatlón”, cuenta Ignacio padre.

Para preparar el mundial junior, Ignacio ha estado haciendo unos volúmenes semanales de 25km de natación, 270-300km en bici y 60-70km de carrera a pie

El atletismo en pista es otro de los pilares de la formación como triatletas de los hermanos González. Alberto ha realizado 15’31” en 5000m e Ignacio 8’47” en 3000m. “A mí me gusta que ellos hagan pruebas en pista que acrediten un nivel. Es bueno tener la exigencia del atletismo. La pista de atletismo te pone en tu sitio”.

No compiten en ciclismo federado porque “a estas alturas de categoría ya no hay tiempo para tantas cosas”, explica Ignacio padre, que ajusta los entrenamientos conjuntos a la evolución personal de cada uno. “Alberto tiene que llevar un par de series menos de carrera, sin embargo en bici sí que hacen lo mismo”.

El nivel de exigencia se eleva cada día que pasa en su camino hacia la élite. Ellos lo notan. “Este verano no hacemos otra cosa que dedicarnos al triatlón”, cuenta Ignacio padre. Para preparar el mundial junior, Ignacio ha estado haciendo unos volúmenes semanales de 25km de natación, 270-300km en bici y 60-70km de carrera a pie.

Lucha psicológica

Las cejas de Ignacio padre se arquean cuando se le pregunta por la espada de doble filo que supone la rivalidad entre hermanos, al ejemplo de los Brownlee. Resopla con disimulo: “A ver, son hermanos y hay competitividad. Afortunadamente hay muy buena relación entre ellos dos y conmigo”, asegura.

“Cuando quedamos segundo y tercero en el campeonato de España de CC.AA., al ser dos hermanos se nos da más bombo, lo cual es en beneficio propio”, cuenta Ignacio hijo. “En las competiciones tratamos de ayudarnos, aunque cada uno haga su propia carrera. Y en la carrera a pie, que gane el mejor”, cuenta Alberto, como sucedió en el campeonato de Europa junior de duatlón este año, donde terminaron 1º y 3º, con victoria para Ignacio.

“En alguna ocasión, por criterios de selección, pudo habernos interesado que uno u otro quedase delante, pero nunca condicionamos la competición, que gane el mejor”, explica el mentor de los González.

Como sucede con Jonathan respecto a Alistair, Ignacio padre reconoce que lo normal es que “el pequeño no quiere adelantar al mayor”. Sin embargo, “Ignacio [hijo] es consciente de que Alberto progresa. Ese dilema lo tenemos asumido, pero cuando llegue el día en que Alberto le gane, tendrá que aceptarlo.”

Los espejos

“A mí me gusta que se nos compare con los Brownlee”, dice Alberto sin complejos ni vértigo ante la comparación con dos de los mejores triatletas de todos los tiempos.

A mí me gusta que se nos compare con los Brownlee”, dice Alberto sin complejos ni vértigo ante la comparación con dos de los mejores triatletas de todos los tiempos

Sus ídolos sin embargo son más cercanos. Para Ignacio “Noya es Noya”, pese a reconocer el talento de los otros españoles élite. La gran referencia para Alberto es Mario Mola, que “siempre ha hecho cross y atletismo” y se ve mejor reflejado en el espejo, incluso físicamente.

Cuando se les pregunta si se ven con una medalla olímpica colgada al cuello o venciendo en una WTS, sus sueños no vuelan todavía, sino que pisan la tierra de la madurez adolescente. Sus objetivos se encaminan un paso más cercano, las series mundiales. Se comparan con Antonio Serrat, un año mayor que Ignacio, que ya ha debutado este año en la WTS de Londres. “Ves que tú también puedes estar ahí”. Alberto, que fue 6º el los JJ.OO. de la Juventud en 2014, se fija 2018-2019 para debutar en la máxima categoría del triatlón. No miran demasiado lejos, aunque, como dice Ignacio, “una medalla olímpica es una medalla olímpica y, si Javi no la consigue en Rio, algún español tendrá que intentarlo”.

La apuesta

“Hasta aquí, hasta esta edad, hay un control. El siguiente paso es apostar”, afirma Ignacio padre, sabedor de que se acerca el momento en que la exigencia del deporte hará muy difícil compaginarlo con los estudios.

Hasta aquí, hasta esta edad, hay un control. El siguiente paso es apostar”, afirma su padre

Ignacio y Alberto coinciden en que quieren estudiar porque también les ayuda a “despejarse” del entrenamiento, y viceversa. Ignacio ha aprobado todo su primer año de Criminología, pero no obvia que quizás tendrá que aminorar el ritmo debido al triatlón. “Si hay que renunciar, se renuncia”. Alberto hará este curso académico su último año de instituto. Le gustaría estudiar fisioterapia.

“Si no sacan los estudios en 4 años, los sacan en 6. Habrá que dejar alguna asignatura para estar en el circo mundial”, reconoce el padre.

Colaboradores y familia

Ignacio asume con naturalidad (y pasión) la doble función de padre y entrenador. Como para cualquier padre, el esfuerzo para que sus hijos hagan un deporte como el triatlón es grande. “Piensa que tengo que pagar por dos personas”.

Por el momento, su equipo, el Triatlón Arcade Inforhouse, les ayuda con los viajes a las competiciones y están “súper encantados”. Cabberty, una tienda de ciclismo y triatlón les ofrece material y ayuda mecánica, la marca de gafas de sol Roberto hace una colaboración económica y la marca de zapatillas Newton patrocina a Ignacio.

Quizás la mayor colaboradora no aparezca sobreimpresionada sobre su vestimenta. Los tres cuentan con el apoyo incondicional y logístico de Marisol, su madre y esposa, que también los acompaña a las competiciones, sufre y disfruta con ellos. Así lo hará desde la distancia con el mundial junior en Chicago, donde Ignacio peleará por proclamarse el mejor triatleta junior del mundo.

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